SOCIEDAD
Hay 60 mil líneas activas en penales de PBA y advierten por estafas y extorsiones
Un fallo dictado durante la pandemia habilitó el uso de teléfonos en cárceles bonaerenses y seis años después fiscales y jueces alertan por delitos organizados desde las celdas. El caso de un soldado de 21 años expuso el impacto de una modalidad que sigue sin control.
14 de Mayo de 2026
Un fallo que nació en pandemia habilitó el uso de teléfonos en cárceles bonaerenses. Seis años después, fiscales y jueces advierten que desde las celdas se extorsiona, se estafa y hasta se ordenan delitos graves. El caso de un soldado de 21 años expone el costo humano de un sistema que no logra controlarse.
Las cárceles deberían ser el límite. El punto donde el delito se detiene. Pero en la provincia de Buenos Aires, ese límite parece cada vez más difuso.
Detrás de los muros, en pabellones donde conviven miles de detenidos, hay otra realidad que creció en silencio: celulares encendidos, conexiones activas y, con eso, una nueva forma de delinquir que no necesita salir a la calle.
El fenómeno no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Y para fiscales y jueces, ya no se trata de episodios aislados, sino de una modalidad extendida que expone una falla estructural.
“En las diferentes celdas incautamos teléfonos obtenidos legalmente y otros no”, asegura el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari.
“Sobre esos teléfonos trabajamos en dos esquemas. En primer lugar, maniobras del sesgo estafatorio en las cuales los imputados privados de su libertad se hacen pasar por personas pertenecientes a empresas”, agrega el fiscal Ferrari.
Esto no ocurre en ninguna parte del mundo. “El listado de lugares en donde está permitido el uso de teléfonos celulares es cortísimo. Es solo en la provincia de Buenos Aires”, asegura Miguel Perrota, ex titular del Servicio Penitenciario Federal.
