ECONOMÍA
Municipios bonaerenses alertan por el aumento del hambre y la demanda de ayuda
Cada vez más vecinos dependen de comedores y asistencia municipal. Del conurbano al interior, intendentes bonaerenses advierten que la crisis económica golpea fuerte en los barrios.
6 de Marzo de 2026
La crisis económica que atraviesa la Argentina comienza a reflejarse con mayor crudeza en los municipios de la provincia de Buenos Aires. Desde el conurbano hasta distritos del interior, intendentes y referentes sociales coinciden en un diagnóstico: crece la demanda de alimentos, medicamentos y asistencia básica mientras se multiplican las familias que, por primera vez, recurren al Estado o a comedores comunitarios.
En distintos distritos, los gobiernos locales advierten que el deterioro del poder adquisitivo, la caída del empleo y el encarecimiento de productos esenciales están empujando a cada vez más vecinos a pedir ayuda. El fenómeno ya se percibe tanto en barrios populares como en sectores de clase media que hasta hace poco no necesitaban asistencia.
El impacto social se vuelve particularmente visible en el conurbano bonaerense, donde viven cerca de 15 millones de personas. Allí, los municipios registran un fuerte incremento en la demanda de alimentos y programas de asistencia.
En Ituzaingó, por ejemplo, desde la comuna señalaron que la demanda alimentaria creció alrededor de 35% y que la asistencia mensual pasó de cerca de mil vecinos en 2024 a casi cinco mil en la actualidad.
El fenómeno también se refleja en otras áreas del Estado local. El sistema sanitario recibe cada vez más consultas, en parte porque muchos trabajadores pierden su empleo y, con él, la cobertura médica.
La ayuda alimentaria del municipio alcanza actualmente a 18 mil familias por mes, lo que representa cerca del 10% de la población local. Según explicaron desde la comuna, una porción importante de quienes hoy reciben asistencia pertenece a sectores de clase media.
La situación también se repite en otros distritos del conurbano. En Esteban Echeverría, el municipio compra 35 mil kilos de alimentos y 25 mil litros de leche por mes para sostener la asistencia social. Allí, el intendente Fernando Gray advirtió que la crisis también impacta en la economía doméstica.
“Esta realidad nos obliga a una gestión austera y responsable”, explicó, y agregó que se registra un aumento en la morosidad del pago de tasas y en el endeudamiento familiar con tarjetas de crédito.
En Lomas de Zamora, por su parte, se duplicaron los pedidos de alimentos que reciben los comedores y merenderos que trabajan con el municipio. Además, se incorporan diariamente entre 30 y 40 vecinos nuevos a los programas de seguridad alimentaria.
Lanús tampoco escapa al deterioro económico: en los últimos dos meses cerraron 21 comercios, según relevamientos locales.
El escenario no se limita al Gran Buenos Aires. Intendentes del interior provincial describen una situación similar, marcada por el incremento de la asistencia social y la presión sobre los recursos municipales.
El jefe comunal de Marcos Paz, Ricardo Curutchet, explicó que la situación económica impacta en múltiples áreas de la vida cotidiana.
“El vecino quiere soluciones. Está la cuestión laboral, el poder adquisitivo al que ya no llegan, y eso viene arrastrado después con la educación, la salud, todas esas variables”, señaló en diálogo con GRUPOLAPROVINCIA.COM.
Según el intendente, el aumento de la demanda social es evidente en diferentes servicios. “La mayor demanda de alimentos se nota, la mayor demanda de remedios en el caso de salud, prótesis o cierta cirugía se nota”, agregó.
En Bragado, el intendente Sergio Barenghi también describió un escenario complejo. “Aumentaron mucho los costos de los medicamentos, de los insumos, y cada vez también es mayor la demanda de gente que tal vez antes no tenía necesidad de recurrir al municipio”, explicó.
El jefe comunal remarcó que la situación económica está dejando a muchos vecinos fuera del mercado laboral. “Hoy estamos en una situación, por un lado, por la falta de recursos; por otro lado, por cómo se viene dando la economía del país, que viene excluyendo a muchísima gente de trabajo y de toda posibilidad”, afirmó.
En la misma línea, el intendente de General Las Heras, Javier Osuna, sostuvo que los municipios debieron desplegar medidas extraordinarias para enfrentar el aumento de la pobreza. “Todos los municipios tuvimos que llevar adelante políticas de emergencia para sostener en muchos casos el alimento”.
Intendente Garate
El crecimiento de la demanda también se refleja en los comedores comunitarios, que cumplen un rol clave en los barrios.
Según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 6,5% de los hogares argentinos acudió a un comedor comunitario durante el último año, un indicador que refleja la expansión de la inseguridad alimentaria.
El relevamiento señala además que el 77% de los hogares que recurren a estos espacios tiene niños y niñas, mientras que los hogares con una mujer como única responsable presentan niveles de asistencia superiores al promedio.
En los barrios, la situación se vive con crudeza. Liliana Olivera, referente del comedor comunitario Caricias de Dios en Lomas de Zamora, relató que actualmente alimentan a 60 familias, un 50% más que meses atrás.
“Los comedores están tristemente olvidados. No tenemos nada, pero cada vez más gente”, contó.
El aumento de la demanda convive con la escasez de recursos. Muchas veces los alimentos llegan por donaciones o recuperando descartes de verdulerías.
“Desgraciadamente, vamos a tener que empezar a decirle que no a la gente. Yo pasé hambre de chica y no puedo decirles que no porque me pongo a llorar”, relató.
Ante este escenario, el Gobierno bonaerense reforzó los programas de seguridad alimentaria y el apoyo a municipios.
Desde el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad, a cargo de Andrés Larroque, informaron que durante 2025 se invirtieron más de $330.000 millones a través del programa Módulo Alimentario Territorial (MATE), con la distribución de más de 75 millones de kilos de alimentos y 11 millones de kilos de leche en polvo.
En paralelo, mediante el Servicio Alimentario Escolar (SAE) y el programa MESA, la Provincia destinó más de $775.000 millones para garantizar la alimentación de más de 2,5 millones de estudiantes.
En el marco de estas políticas, el gobierno provincial también avanzó con el equipamiento de comedores escolares: desde 2021 ya se equiparon más de 7.500 escuelas con utensilios, electrodomésticos y herramientas de cocina para mejorar las prestaciones alimentarias.
“El rumbo económico de Milei tiene un impacto cada vez más fuerte en la economía de las familias. Esto se refleja también en un aumento de la demanda alimentaria”, sostuvo Larroque.
“El gobierno nacional le quitó a los bonaerenses recursos que le corresponden por ley. Frente a ese abandono, la Provincia sigue poniendo el cuerpo y haciendo un enorme esfuerzo por decisión del gobernador Axel Kicillof”.
