AVELLANEDA
Siam Avellaneda suspende a todo su personal en febrero
La empresa del grupo Newsan-Siam decidió que la mitad del personal no trabajara este mes, recibiendo el 85 por ciento del salario. La otra mitad será reasignada a tareas en otras plantas de la firma, que tiene un largo historial de cesantías y conflicto con sus empleados.
4 de Febrero de 2026
En noviembre del 2018, estalló un fuerte conflicto en la planta Avellaneda de la empresa Siam.
En una primera ola, fueron 20 los despedidos, incluye delegada sindical, lo que inició un proceso lucha que acompañaron sectores sindicales y sociales del sur del conurbano bonaerense.
Luego de una batalla sindical y legal, hubo varias reincorporaciones, pero nunca se recuperó el nivel de años anteriores. Es que ese mismo año, hubo 70 despidos, además de otros 85 empleados que se sumaron a los retiros, llevando los cesanteados a 165.
Luego de varios años de cierta paz, febrero comenzó con un nuevo intento de reducir el personal, lo que genera un nuevo foco de conflicto en la región. Se trata de la suspensión de todo el personal de la empresa, que se dividirá entre quienes se queden en su casa recibiendo el 85 por ciento de los salarios, y quienes cumplan tareas en otras ubicaciones de la firma.
Este martes hubo una asamblea, donde se confirmó además que se despidieron a todos los contratados. Así, crece el malestar en momentos que la industria muestra que el 2026 será otro año complejo.
Según informaron los trabajadores de Siam en Avellaneda, la empresa Newsan-Siam “sigue con despidos y suspensiones”. Según un comunicado de los empelados, difundidos por redes sociales, la firma “dio de baja a todo el personal bajo contrato en las plantas de Avellaneda y Monte Chingolo, en el partido de Lanús”, como primera medida de un nuevo ajuste.
Además, se acordó con la delegación Avellaneda de la UOM “las suspensiones para la mitad del personal efectivo al 85 por ciento del salario, la baja de todos los contratados y la otra mitad cubrirán puestos entre las plantas de Avellaneda y Monte Chingolo”.
La empresa Sociedad Industrial de Amasadoras Mecánicas (SIAM) fue fundada por Torcuato Di Tella, un inmigrante italiano, en 1910. Inicialmente se dedicó a producir amasadoras para panaderías; poco después amplió y diversificó su producción hacia los surtidores de nafta a través de un convenio con Yacimientos Petrolíferos Fiscales.
De este modo, en el marco de la vigencia de una economía agroexportadora, surgió y creció una firma metalmecánica de avanzada, apoyada por la demanda del Estado. A fines de la década de 1920, la empresa construyó una planta de grandes dimensiones en Avellaneda, al sur de la ciudad de Buenos Aires.
“El tema de los contratados son despidos encubiertos bajo la excusa de finalización de contrato”, dijo Alejandra Vercellino, trabajadores del lugar y ex delegada. En diálogo con Política del Sur, confirmó que en la planta “se realizó una asamblea con la participación de alrededor de 150 trabajadores, y contó con la presencia de los delegados y directivos de la UOM, seccional Avellaneda”.
Durante la asamblea, el sindicato informó sobre el acuerdo logrado con la empresa, que según Vercellino “justificó la medida alegando la existencia de seis meses de stock y una baja en las ventas”. Vercellino fue despedida en noviembre de 2018 junto a otros veinte empleados, en el marco de un plan de achicamiento que se inició meses atrás, el cual consistió en retiros voluntarios y otras formas de cesantías.
En enero del año siguiente, la Justicia falló a favor de tres de los trabajadores, entre ellos la delegada, pero la firma no los reincorporó. Más tarde, la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo ratificó la orden del verano y le cerró la puerta a la apelación de la empresa, por lo cual debió cumplir con la medida antes de ser multada.
“Hay que poner un freno a estás patronales que con estas medidas solo nos vemos afectados los trabajadores”, agregó. “Las familias metalúrgicas tenemos que unirnos junto a todos aquellos que vienen haciendo frente a los despidos, las suspensiones y rodear el congreso contra la reforma laboral el día que se trate”, se quejó Vercellino.
La planta Siam, del grupo Newsan, se dedica a la producción de electrodomésticos y celulares, además de exportar alimentos, en especial pescado, a través de la firma Newsan Food.
Pese a tener ganancias record, según los empleados, desde hace un tiempo busca despedir empleados, y toma contratados con condiciones laborales precarias. En este sentido, los trabajadores explicaron que esto el grupo Newsan logró ganancias por 8.442 millones de pesos a partir de aprovechar las mejores condiciones del consumo luego de la pandemia.
“El recorrido de esta empresa emblemática refleja de modo paradigmático la trayectoria de toda la industria en la Argentina”, resaltó el economista Marcelo Rougier. En otras palabras, la historia de Siam y su triste final es la historia de la frustración nacional.
“Las fuentes del desarrollo económico se encuentran atadas al impulso y sostenimiento de las actividades industriales y tecnológicas”, agregó. La carencia de un Estado desarrollista que defina políticas estratégicas y falta de empresarios nacionales que sustenten esas políticas “explican mucho de la penosa situación de la estructura productiva y social de la Argentina actual”, concluyó Rougier.
