TELECREATIVA
4 de octubre de 2022 -
TRAS LA DERROTA ELECTORAL

Axel Kicillof proyecta su propia “nueva etapa” y ahora Sergio Berni se quedaría en el Gabinete

Axel Kicillof y Sergio Berni, quien se quedaría en el Gabinete.
Axel Kicillof y Sergio Berni, quien se quedaría en el Gabinete.
En términos estrictamente legislativos, a Axel Kicillof le fue mucho mejor el domingo que a Alberto Fernández y Cristina Kirchner. La recuperación del Senado bonaerense, empatado en 23 bancas con la oposición a partir del próximo 10 de diciembre, fue el triunfo al que se aferró el gobernador para festejar en el búnker de Chacarita.

"Esa es nuestra victoria", explican desde La Plata, en las oficinas del primer piso de la gobernación en las que ahora sí se respira cierto alivio. El malhumor tras la debacle electoral de las PASO era notorio. Al propio Kicillof le costó reaccionar: volvió abatido de su viaje relámpago por El Calafate, una semana después de las primarias, después de que la ex Presidenta convalidara los cambios en el gabinete impulsados por el tándem Máximo Kirchner-Martín Insaurralde que incluyeron, nada menos, que a dos de sus hombres de máxima confianza: Carlos Bianco y Agustín Simone.

"Esperemos que ahora dejen de tirar piedras", dicen desde el universo Kicillof en alusión al embate de La Cámpora que en las semanas posteriores a las primarias de septiembre alcanzó su máximo nivel de tensión.

Inocultable, el tsunami fue aprovechado incluso por Sergio Berni para resolver viejas rencillas con Máximo Kirchner y con Facundo Tignanelli, el brazo ejecutor del jefe camporista en la Legislatura provincial y en el armado de listas que el ministro de Seguridad detesta.

Ahora, en la Plata casi que no hay dudas: Berni no se irá. Después de la pelea casi a las trompadas con el hijo de Cristina Kirchner por la oferta electoral del Frente de Todos en la Provincia y de amagar reiteradas veces con su continuidad, el ministro se encamina a quedarse en el gabinete bonaerense en medio del relanzamiento de la gestión que el gobernador planea para las próximas semanas.

Lo hablaron en estas horas Kicillof y el funcionario a solas. Ambos mantenían un vínculo respetuoso y hasta afectivo, apadrinado por la ex Presidenta, que se consolidó en los últimos tiempos a medida que la avanzada de La Cámpora se hizo cada vez más constante.

Con una presencia mediática alta, Berni además es consciente de que vale mucho más adentro que afuera del gabinete. Y que su salida podría terminar por ubicarlo en una vidriera mucho menos taquillera en la que sobresalen ex funcionarios como Guillermo Moreno o, por momentos, Florencio Randazzo.

Con Berni casi confirmado, el gobernador planea de todos modos su "nueva etapa" de la gestión después de salvar la ropa con la remontada en el Senado -Verónica Magario tendrá de ahora en más un rol mucho más relevante-, impulsada por la elección en la cuarta y la séptima sección electoral. Kicillof hasta se quedó a dormir en algunos pueblos del interior en plena campaña para tratar de influir en el malhumor social en varios de esos distritos.

Lo planteó Kicillof en la reunión de gabinete que encabezó este lunes: pidió a cada uno que presente su plan de trabajo para los próximos dos años de gestión. En base a eso, definirá posibles cambios.

En la gobernación, de todos modos, el alivio por la derrota que se festejó como un triunfo no terminó aún de aplacar las tensiones políticas que todavía existen por la entrada de Insaurralde a la Jefatura de Gabinete.

Más que el trabajo del gobernador, cuyo estilo de conducción fue criticado desde el minuto uno por el sistema tradicional de la política bonaerense, desde las oficinas de Insaurralde se encargaron de que trascienda apenas terminada la elección de la importancia del trabajo de los intendentes y las intendentas para la remontada. "La importancia de la estructura, la experiencia y el conocimiento territorial", deslizaron.

La convivencia de Insaurralde -la sociedad con Máximo Kirchner, trasciende, es cada vez más íntima- con el gobernador entra en ese sentido en un terreno plagado de interrogantes de cara al 2023.

Hay, sin embargo, un plano en el que no hay discusiones: la posibilidad de rever un artículo de la ley promulgada durante la gestión de María Eugenia Vidal en torno a la re-reelección de los intendentes que, con apoyo de Massa, tomó como válido los mandatos desde el 2015 al 2019.

Kicillof está de acuerdo con enmendar esa sanción legislativa que por estas horas volvió a circular en las principales mesas de conversación de la política bonaerense. En su momento, La Cámpora se abstuvo. Los intendentes del PJ también avalan la modificación. Igual que los del PRO y los de la UCR, en especial los del interior, pero el archivo los condena: votaron a favor de la ley en momentos en los que el liderazgo de Vidal no se discutía.

En La Plata creen que con el cambio de composición del Senado, a partir del 10 de diciembre, se abre otro panorama. El año pasado, intendentes del PRO habían empezado a explorar, por las dudas, el camino judicial.

La llegada de Insaurralde al gabinete les abre de todos modos otro canal de interacción a los jefes comunales de la oposición que se sienten mucho más a gusto con el jefe de ministros que con el gobernador. Néstor Grindetti y Jorge Macri, por ejemplo, lo visitaron un par de semanas después de que asuma en sus oficinas porteñas de la calle Arroyo.

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