TELECREATIVA
8 de diciembre de 2023 -
MILEI, EL PRESIDENTE ELECTO

Tras la derrota, el peronismo mira a la provincia de Buenos Aires

El gobernador queda como punta de lanza de la resistencia luego de un batacazo de Milei tan contundente como inesperado en el fuero interno.
El gobernador queda como punta de lanza de la resistencia luego de un batacazo de Milei tan contundente como inesperado en el fuero interno.
El resultado del balotaje presidencial sorprendió a propios y ajenos. Si bien la victoria de Javier Milei estaba dentro de las posibilidades, la diferencia de casi 12 puntos implica un golpe de efecto muy duro para la continuidad del peronismo. Y no solo para el ahora excandidato Sergio Massa, sino y sobre todo para aquellos que continuarán con responsabilidades de gestión a partir del 10 de diciembre.

En ese lote de los que siguen en carrera, quien asoma como líder de la resistencia peronista es el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. No solo es de los pocos mandatarios del PJ que retuvo su provincia, sino que administra el distrito más populosa del país. Esa será una carta a jugar en la mesa de conducción de la oposición del futuro.

Pero además, Kicillof fue estandarte de la campaña de Massa. Sin él, la derrota hubiese sido más catastrófica y ocurrido mucho antes. La decisión de no desdoblar la elección primero y luego sumarse como capitán de la estrategia en el territorio fueron fundamentales para mantener el voto en la provincia de Buenos Aires. Hasta logró alinear a los intendentes que en las PASO habían jugado a “salvarse solos”.

Y allí se abre otro de los interrogantes del país que viene: cómo administrar un municipio en tiempos de Milei presidente. Y en especial, aquellos que son oposición, que en rigor serán todos, ya que el mandatario electo no tendrá alcaldes propios, pero se espera que la gran mayoría del PRO juegue de aliado. Los peronistas tendrán un doble desafío, y más aun aquellos kirchneristas.

Por estas horas, lo que prima es el silencio entre los jefes comunales, reacción compartida por la gran mayoría del peronismo en los distintos estratos. “Es una situación impensada, muy difícil lo que viene”, señaló un alcalde de La Cámpora a TN. El golpe es duro, pero además inesperado, es un doble impacto. Tampoco hubo mayor resonancia en el chat que mantienen los intendentes. Mucho para procesar en una noche que esperaban coronar de otra manera.

Y es que el peronismo deberá barajar y dar de nuevo. Lo que viene es tiempo de resistencia y gran parte de la atención se centrará en la provincia de Buenos Aires y en la convivencia entre Kicillof y Milei. El último gobernador K frente al presidente del cambio extremo. Del resultado de esa relación dependerán los municipios, sobre todo los peronistas.

Pasada la medianoche del domingo, el mandatario ensayó un tibio acercamiento: “El pueblo argentino votó en paz y eligió a un nuevo presidente, Javier Milei, al que reconocemos y felicitamos”. Luego, en el mismo mensaje, aseguró que la población volvió a revalidar al peronismo, por la victoria en la provincia.

Será la tercera vez en la historia en que un gobernador bonaerense sea de otro color político que el presidente. Antes fueron Antonio Cafiero en el gobierno de Raúl Alfonsín y Carlos Ruckauf durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Será sin dudas un condicionante y el propio Kicillof lo advirtió durante la campaña: “Esta provincia necesita que Sergio Massa sea presidente”. Eso ya no sucederá y deberá acomodarse a esa situación.

Si bien Massa ganó en PBA, la diferencia fue mínima. En la previa el plan era conseguir una diferencia de 20 puntos en el Conurbano para contrarrestar lo que Milei sumaría en el interior. No llegaron al número buscado y la misión se completó a medias. En cualquier caso, no podrá haber reproches para el único gobernador que se involucró en la campaña, casi sin descanso.

El otro desafío del gobernador bonaerense será el armado de su próximo gabinete. A priori, uno de los nombres más fuertes no continuará: Sergio Berni comunicó que dejará la cartera de Seguridad. Ya no había jefe de Gabinete ante la intempestiva salida de Martín Insaurralde y ahora deberá reordenar todo su equipo. Con un dato no menor: ya no tendrá presiones de un gobierno nacional, aunque tampoco ayuda “extra”.

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