La UCR bonaerense ratificó su ingreso al frente “Somos Buenos Aires” y profundizó la interna con el abadismo

La decisión formalizó la integración del partido centenario a la coalición opositora que encabezan sectores del socialismo, la Coalición Cívica, el GEN, vecinalistas y dirigentes peronistas no alineados con el kirchnerismo ni con La Libertad Avanza (LLA), para las elecciones legislativas del próximo 7 de septiembre.
La resolución fue aprobada por amplia mayoría, con nueve votos a favor y una abstención, sobre un total de diez convencionales presentes. La convocatoria había sido impulsada por Evolución Radical, el sector que lidera el diputado nacional Martín Lousteau, y se concretó luego de que la Junta Electoral bonaerense señalara la ausencia de una firma en el acta original del frente. Esa omisión correspondía a Diego Garciarena, presidente del bloque radical en Diputados y dirigente cercano al senador nacional Maximiliano Abad, quien optó por no respaldar la conformación del espacio.
En tanto, el ala referenciada en Abad se opone a la integración del radicalismo en un frente que, según denuncian, prioriza acuerdos con figuras del peronismo con base en el conurbano bonaerense y deja afuera a referentes del interior. “Este frente no es de centro ni competitivo, está más pensado en función del Conurbano que del interior”, señaló Garciarena, quien incluso anticipó que podría explorar alianzas locales con los libertarios o el PRO.
La ratificación de la Convención dejó en claro que, en términos institucionales, la UCR bonaerense competirá dentro de “Somos Buenos Aires” y no podrá presentar una lista propia con la histórica boleta 3. Esto generó malestar en algunos intendentes radicales y dirigentes territoriales que habían planteado la necesidad de mantener libertad de acción frente a los acuerdos con espacios ajenos a la tradición partidaria.
Entre las tensiones que detonaron la fractura interna se encuentra la negativa del sector de Evolución a ceder la cabeza de lista de la Cuarta Sección electoral a un radical, como pedía el exabadista Miguel Fernández. El rechazo a esa demanda fue uno de los motivos que llevó a Garciarena a no firmar el acta original de conformación del frente, lo que forzó la sesión extraordinaria de este martes para subsanar el faltante.
Tras la votación, el presidente de la Convención, Pablo Domenichini, afirmó que el radicalismo bonaerense “expresó su firme voluntad de construir una alternativa alejada de los extremos”, y convocó a trabajar “en los 135 distritos y en las ocho secciones electorales de la provincia”. Al ser consultado sobre los sectores que no acompañaron el armado, sostuvo: “Nos veremos después de la elección y saldaremos las discusiones, como siempre lo hacemos los radicales, de manera democrática”.
Esta decisión dejó al espacio de Abad cada vez más aislado, incluso de sus antiguos aliados. La ruptura con Evolución se da en paralelo a un quiebre con Miguel Fernández, quien había sido su candidato a presidir el Comité Provincia. En medio de las especulaciones, el titular de La Libertad Avanza bonaerense, Sebastián Pareja, confirmó que mantiene “charlas pendientes” con el marplatense para avanzar en posibles acuerdos distritales con sectores radicales que decidieron no integrar el nuevo frente opositor.
Por fuera de la institucionalidad del partido, la intendenta de Adolfo Gonzales Chaves, Lucía Gómez, también marcó su propio camino: decidió no sumarse a “Somos Buenos Aires” y optó por formar parte de un nuevo espacio llamado “Nuevos Aires”. El movimiento expone la dispersión radical frente al cierre de listas, en un escenario signado por la fragmentación y la falta de una conducción unificada.