POLÍTICA
Ajuste y bronca en las Fuerzas Armadas: denuncian problemas para sostener alimentos y servicios en unidades militares
Militares advierten por faltantes en raciones, dificultades para cubrir gastos esenciales en bases de todo el país y crecientes complicaciones en la obra social castrense. También crece la preocupación por el futuro de los F-16 y proyectos navales frenados por falta de recursos.
13 de Mayo de 2026
El nuevo recorte aplicado por el gobierno de Javier Milei sobre el Presupuesto 2026 abrió otra crisis dentro de las Fuerzas Armadas. La decisión administrativa 20/2026, publicada en el Boletín Oficial con la firma del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recortó más de $48.900 millones en el área de Defensa y dejó expuestas las dificultades operativas que atraviesan el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.
Puertas adentro de los cuarteles ya hablan de problemas para sostener el pago de luz, gas y agua, mientras crece la preocupación por la entrega de alimentos a soldados que dependen de las raciones militares para llegar a fin de mes.
El ajuste se da en medio del discurso oficial que promete reequipamiento militar y una recuperación de capacidades estratégicas. Sin embargo, según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes militares y datos oficiales, las partidas afectadas golpean directamente programas de alistamiento operacional, logística y mantenimiento.
La fuerza más castigada fue la Fuerza Aérea Argentina, con una poda de $16.500 millones. Detrás quedaron el Ejército Argentino, que perdió más de $12.622 millones, y la Armada Argentina, con una reducción de $11.820 millones. También hubo recortes sobre el Estado Mayor Conjunto, el Instituto de Ayuda Financiera (IAF) y áreas civiles del Ministerio de Defensa.
El malestar interno creció fuerte durante las últimas horas. Desde el Ejército reconocen que muchos efectivos ya dependen de las comidas que reciben en los cuarteles por los bajos salarios del sector. Un militar activo admitió que “afectará directamente en la parte operativa de la fuerza, en el funcionamiento de la crítica obra social y hasta en el pago de los servicios básicos en las unidades militares de todo el país: luz, gas, agua, entre otros”.
El deterioro de OSFA —la nueva obra social de las Fuerzas Armadas surgida tras la división del IOSFA— profundiza todavía más el escenario. Con una deuda cercana a los $300.000 millones y más de 600 mil afiliados afectados, la cobertura médica se transformó en uno de los principales focos de conflicto internos para la gestión de Carlos Presti.
La semana pasada renunció Sergio Maldonado, quien había sido designado para conducir el proceso de reorganización de la obra social. En su lugar fue nombrado el general de brigada Pablo Guillermo Plaza. En ámbitos militares admiten que la situación es crítica y que el nuevo titular llega con escaso margen político y financiero para revertir el cuadro.
La motosierra también impactó sobre el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), impulsado durante la gestión de Agustín Rossi para financiar el reequipamiento militar.
La administración libertaria eliminó otros $3.300 millones destinados a equipamiento y seguridad, mientras desde las propias fuerzas señalan que el fondo ya venía deteriorándose desde la gestión de Jorge Taiana, cuando comenzó a utilizarse para gastos corrientes y no para modernización militar.
El recorte dejó especialmente inquieta a la Fuerza Aérea. En los mandos militares aseguran que la reducción presupuestaria podría afectar “severamente” el funcionamiento del sistema F-16, una de las apuestas más promocionadas por el Gobierno nacional.
“Que los vean volar los cordobeses cada tanto o que hagan una pasada no implica poner en servicio un sistema de armas tan caro como el F-16”, sostuvo una fuente militar en diálogo con la prensa. Aunque desde áreas técnicas aclararon que la compra de los aviones estadounidenses adquiridos a Dinamarca todavía no estaría frenada, admiten que el sostenimiento operativo depende de recursos que hoy están bajo presión.
Hasta ahora llegaron seis de las 24 aeronaves previstas y los pilotos continúan en etapa de entrenamiento. En Defensa reconocen además que el respaldo político de Estados Unidos y la administración de Donald Trump resulta determinante para sostener el programa.
Rossi, actual diputado nacional de Unión por la Patria, había advertido semanas atrás sobre un “retroceso” en materia de planificación estratégica, cuestionando tanto la compra de aviones F-16 como la desfinanciación del FONDEF.
“Argentina tiene que tener un plan de reequipamiento”, sostuvo en una entrevista el ex ministro, quien también denunció que “los salarios están absolutamente pauperizados” dentro de las Fuerzas Armadas.
Además, vinculó las decisiones del Gobierno con un alineamiento internacional: “Este gobierno no decide desde una matriz de defensa. Decide a partir de su alineamiento con la
En paralelo, la Armada sufrió otro golpe sensible: el Gobierno eliminó una partida de crédito externo por $10.620 millones destinada al proyecto de incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano. El financiamiento estaba orientado a renovar parcialmente capacidades aeronavales deterioradas por el envejecimiento de los Sea King y los AS555 Fennec.
Dentro de la fuerza naval ya empiezan a circular escenarios mucho más modestos. Según admitieron fuentes castrenses, incluso comenzó a hablarse de conseguir submarinos usados “casi como una donación” para evitar la pérdida de personal especializado y sostener la formación de submarinistas argentinos.
El nuevo ajuste volvió a dejar en una situación incómoda al ministro de Defensa, Carlos Presti, que llegó al cargo tras la salida política de Luis Petri del manejo cotidiano del área y arrastra cuestionamientos internos desde hace meses.
En el entorno militar aseguran que el Gobierno había apostado a mostrar la recuperación de OSFA y la puesta en funcionamiento de los F-16 como ejes de un relanzamiento político en Defensa. Pero el recorte presupuestario desarmó esa estrategia y alimentó todavía más la desconfianza dentro de las fuerzas.
También genera dudas el recientemente anunciado “Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino”, que promete destinar a Defensa parte de lo recaudado por venta de inmuebles estatales y privatizaciones. En los cuarteles descreen que esos recursos lleguen efectivamente al funcionamiento operativo de las fuerzas y advierten que, mientras tanto, los problemas cotidianos siguen creciendo.
A eso se suma que, en las últimas horas, diputados de Unión por la Patria denunciaron un “riesgo concreto y verificable” de que las Fuerzas Armadas argentinas terminen involucradas en una eventual ofensiva militar de Estados Unidos contra Cuba, en medio del creciente malestar castrense por la falta de recursos básicos y el deterioro operativo.
