ECONOMÍA
Pese a la negación del Gobierno, el endeudamiento alcanza “niveles catastróficos”
El tema genera alarma entre los trabajadores, en especial los informales, que deben afrontar deudas cada vez más onerosas, por la crisis de ingresos. Un informe asegura que los niveles de morosidad son peores que los alcanzados en la crisis del 2001 y la pandemia. Malestar gremial por la falta de iniciativas para buscar una salida a esta crisis.
5 de Agosto de 2026
En sus últimas entrevistas periodísticas, el presidente Javier Milei tomó distancia de un problema que crece entre la población, y que genera alarma: el endeudamiento personal y familiar. Respaldando la postura de algunos de sus funcionarios, que desligaron el tema de la gestión gubernamental, el mandatario no dio señales de tener esta problemática en la agenda, e incluso culpó a los damnificados. “No somos Suiza, pero estamos mucho mejor. Si hoy hay gente que no llega a fin de mes, pero es mucho menos que lo que había cuando iniciamos y había un país al borde del colapso”, afirmó Milei en una entrevista radial.
El domingo pasado, en televisión, el jefe de Estado se desmarcó de las deudas que siguen creciendo, al considerar que se trata de una cuestión entre particulares. “Es una transacción entre privados, lo tienen que arreglar entre privados”, respondió, en una entrevista con LN+, donde se preguntó “les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo. No. Entonces, decir que lo tiene que arreglar el Estado es pasarles la cuenta a todos los demás: eso me parece que no está bien”.
La postura generó malestar por la falta de alguna respuesta a este drama, que todos los datos marcan está en “niveles catastróficos”. Al punto preocupa esta realidad, que un reciente informe confirmó que las deudas y sobre todo la morosidad que hay en este momento está por encima de las dos grandes crisis de las últimas décadas del país: la salida de la convertibilidad y la pandemia de coronavirus. Distintos sectores del movimiento obrero expresaron su malestar por la falta de una respuesta al problema, y las declaraciones que marcan “falta de empatía” respecto de esta realidad.
El aumento del endeudamiento va de la mano de la baja de los ingresos y el aumento sostenido de algunos gastos familiares, como las tarifas de los servicios públicos. Así lo alertó un trabajo del Centro de Economía y Política Argentina (CEPA), que a partir de datos oficiales del Centro de Deudores (CENDEU), que recoge información del BCRA, le puso números a la magnitud del problema.
El informe del Centro CEPA alertó sobre el impacto del endeudamiento familiar, que está en niveles de los dos grandes momentos de crisis de los últimos 30 años: la salida del “uno a uno” y la pandemia. En virtud del último dato de mayo 2026, explicó la entidad en su reporte, “la morosidad con entidades financieras, principalmente bancos, alcanzó 7,6 por ciento, registrando un máximo que supera los registros de las últimas dos décadas”. A partir de noviembre 2024, agregó el análisis al que tuvo acceso Política del Sur, “la dinámica del ratio de irregularidad del crédito, tanto para el sistema general como para los segmentos de familias y empresas, comenzó a mostrar aumentos ininterrumpidos”.
Hasta mayo 2026 se acumularon 19 meses de incrementos consecutivos en el indicador, pasando de 1,5 por ciento al mencionado 7,6 por ciento. Al desagregar por segmentos, y usando los datos de la CENDEU para el mes de mayo 2026, “la irregularidad en las empresas ascendió a 3 por ciento en comparación con 0,7 por ciento de inicios de octubre 2024, mientras que en las familias el indicador escaló a 12,3 por ciento”, habiendo partido de 2,5 por ciento al inicio de este período.
En particular, “el deterioro en el pago de créditos de las familias se concentró en dos herramientas puntuales: los préstamos personales y las tarjetas de crédito. Juntos, estos instrumentos explicaron 73 por ciento del saldo irregular total en abril 2026 (último dato disponible)”. Al cierre de este mes, la cartera en mora de los préstamos personales escaló hasta 3,2 billones de pesos, mientras que el financiamiento con tarjetas de crédito en situación de irregularidad trepó a 2,8 billones de pesos.
Como se mencionó en otros reportes, “la escalada en ambos tipos de préstamos comenzó a gestarse en noviembre 2024”. En el caso de los préstamos personales, la tasa de morosidad saltó de 3,3 por ciento en octubre 2024 a 14,9 por ciento en abril 2026. En sintonía, “el incumplimiento en tarjetas de crédito replicó esta tendencia, despegando de un piso de 1,6 por ciento en octubre 2024 hasta alcanzar 12,5 por ciento al finalizar el período analizado”.
La CENDEU es una base de datos en la que las entidades financieras y otros proveedores de crédito informan al BCRA sobre los préstamos otorgados a personas físicas y jurídicas, distinguiendo por CUIT. Estas bases se actualizan mensualmente con la información remitida por dichas entidades. Dentro de este registro se distinguen situaciones que reflejan el riesgo de incumplimiento de los préstamos tomados por cada persona, lo que permite reconstruir el mapa de la morosidad. Asimismo, el BCRA publica el Informa sobre Bancos cuya información proviene de la base de datos de CENDEU, tabulados por decisión del propio organismo.
El aumento del endeudamiento personal y familiar crece de la mano de una situación que se sigue deteriorando desde lo económico y lo social. Por eso, el CEPA alertó que históricamente se registran niveles de morosidad de las familias con bancos “tan elevados desde la crisis de 2001, cuyo pico máximo de irregularidad tocó 32,7 por ciento en septiembre 2003”.
Al incluir en el análisis el porcentaje de incumplimiento con Proveedores No Financieros de Crédito (billeteras virtuales), segmento dominado por las billeteras virtuales y las Fintech, el deterioro de las familias “es todavía más alarmante”. En noviembre 2024 la mora en familias con billeteras virtuales se ubicaba en 7,3 por ciento, ascendiendo hasta mayo 2026 a 29,6 por ciento. Este nivel “perforó el récord histórico de mayo 2020, momento en el que la parálisis de la pandemia del Covid-19 había empujado el ratio a 27,1 por ciento”.
El centro de estudio aclaró que el registro estadístico formal recién nace en 2018, “traccionado por la masificación del uso de estas herramientas financieras”. La morosidad en la totalidad del sistema financiero (contemplando tanto bancos como billeteras virtuales) estaría en torno a 15,5 por ciento en mayo 2026. Uno de los temas que más alarma sobre el endeudamiento es que se hace para pagar gastos corrientes o productos de primera necesidad, como comida.
Ante esta realidad, incluso los gremios piensan en buscar alternativas para evitar que los deudores, muchos de ellos trabajadores, caigan en las manos de grupos financieros con características usureras. Por eso, se prepara una marcha al Ministerio de Economía para presionar al gobierno para que busque una salida y una normativa que evite este abuso. En ese marco, algunos sindicatos advierten que la demora en la aprobación de acuerdos llevó a distintas actividades a incorporar sumas no remunerativas o desagregar ítems dentro de las paritarias, aunque sostienen que esas alternativas no compensan la pérdida del poder adquisitivo.
El planteo sindical se suma a las advertencias sobre el incremento de la utilización de tarjetas de crédito y préstamos personales para cubrir gastos vinculados a consumo básico, servicios, salud y alimentación. Las declaraciones presidenciales terminaron por acelerar las instancias de discusión interna dentro de la CGT y las dos CTA.
Ante lo que consideran un escenario de diálogo agotado, las conducciones gremiales profundizarán reclamos mediante un plan de acción conjunto en las calles. Las centrales obreras ya anunciaron la reactivación del plan de lucha, con la convocatoria a acciones sectoriales y concluir con una gran medida de fuerza de alcance nacional que incluirá paro general y movilización.
