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BERISSO

Una policía murió de un disparo, el caso se investigó como suicidio, pero una vecina declaró que la asesinaron

Erica Valdez, de 42 años, tenía un disparo en el estómago. Los investigadores encontraron una supuesta carta de despedida en el lugar del hecho, pero la declaración de la única testigo contradice esta hipótesis. La familia denuncia irregularidades en la investigación.

22 de Mayo de 2026

Una mujer policía murió de un disparo en el estómago mientras hacía guardia en un módulo de Berisso. El hecho ocurrió el 9 de abril en la noche, y solo una testigo escuchó las últimas palabras de Erica Valdez, de 42 años: “Me dispararon; me dispararon”.

 

A pesar del contundente testimonio, la familia de la agente denunció que el caso está siendo investigado como un suicidio por una presunta carta de despedida que habría sido encontrada en el lugar.

 

La agente comenzó su jornada a las 18 del jueves 9 de abril y debía salir a las 6:00 del viernes.

 

Antes de irse a trabajar, le pidió a su hermano, Jonatan Valdez, la tarjeta para cargar el teléfono y le pidió a su mamá que le lavara una campera para juntarse con amigas en su casa ese fin de semana.

 

Pero mientras hacía guardia, en la avenida 60 y 139, resultó gravemente herida. Eran alrededor de las 20:20, aseguró su hermano, Jonatan Valdez. Una testigo que pasaba en bicicleta por el lugar escuchó gritos de auxilio y se acercó a ayudar. “La vio tirada en el piso y mi hermana le dijo: ‘Me dispararon, me dispararon’, y le dijo que pidiera ayuda”, contó el joven a TN.

 

De acuerdo con la declaración a la que tuvo acceso la familia, la testigo le pidió ayuda a una pareja que estaba cerca, pero esas personas se fueron. Actualmente están tratando de localizarlas para tratar de ampliar las declaraciones.

 

Mientras esperaba la asistencia médica, la mujer ingresó al módulo donde estaba la policía y tomó un cuaderno amarillo que había sobre una mesa para abanicarla. Según relató Jonatan, la testigo “nunca vio ninguna carta”.

 

Erica Valdez fue trasladada a un hospital de Berisso y fue intervenida de urgencia. De acuerdo con la pericia, tenía un “orificio de entrada y salida” en el abdomen, recordó el hermano. A las 20:50, los médicos le anunciaron a la familia que Erica había muerto.

 

Después de lo ocurrido, apareció una carta de despedida. “Me mostraron una foto de la carta, despidiéndose. No recuerdo bien lo que dice”, contó Jonatan. Sin embargo, la familia no sabe si la carta es de su hermana o no. “La carta la tiene la Fiscalía. Todavía no le hicieron la prueba caligráfica”, señaló. Tampoco se han hecho análisis de las cámaras de seguridad de la zona.

 

Además, denunció que no se han hecho las pericias clave para esclarecer el hecho. “No le hicieron el dermotest para ver si tiene pólvora en la mano, ni examinaron el arma reglamentaria para saber si se disparó. Ni siquiera hicieron las pericias del teléfono. Apenas dieron fecha para analizarlo el 10 de noviembre. Por eso estamos pidiendo justicia”, afirmó Jonatan.

 

Lo que más indigna a la familia es la situación de la fiscal que tenía el caso. “Hoy logramos saber que la fiscal tenía vínculo con jefes de la Policía de Berisso, los jefes de mi hermana”, denunció Jonatan. Ese conflicto de intereses, según la familia, comprometía la imparcialidad de la investigación.

 

Lo que ocurrió este jueves aumentó las sospechas: la fiscal renunció a las 10 de la mañana. “A las 14 horas, nuestro abogado recibió las pruebas científicas del caso” que había pedido reiteradas veces, señaló Jonatan. La familia considera que no es una coincidencia. Al momento de la entrevista, la familia no sabía qué fiscal había tomado el caso en su lugar.

 

La agente fue trasladada al puesto donde murió una o dos semanas antes del hecho. “A nosotros nos dijo que ella había pedido el cambio, pero después nos enteramos de que la mandaron ahí”, reveló su hermano. Normalmente, ella patrullaba.

 

Además, solo después de su muerte, la familia se enteró por los compañeros de trabajo de que recibía mensajes de amenazas y era hostigada. “No sabemos quién. Ella nunca nos lo dijo. Nunca dio señas de estar sufriendo acoso”, dijo Jonatan.

 

Erica Valdez era madre de un joven de 24 años y un adolescente de 14. Vivía con sus padres, sus hijos y su hermano. Además, estaba en pareja con un colega desde noviembre del año pasado. Pero desde el momento del hecho, Jonatan no supo más de él. “Nos pareció raro que no fuese al hospital, ni al velorio. No se comunicó con nosotros ni con amigos”. Según pudo averiguar la familia, el hombre había sido trasladado a La Plata y aparentemente estaba trabajando el día del hecho.

 

La familia se maneja a través de un abogado y continúa su lucha a través de las redes (@justiciaporerica en Instagram). Asimismo, piden que se investigue el caso como homicidio, que se realicen todas las pericias pendientes y que se esclarezca qué pasó realmente en ese módulo.

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