TELECREATIVA
16 de junio de 2024 -
LA MATANZA

Se conocieron audios y chats que complican a Fernando Espinoza en la causa por abuso sexual

La exsecretaria privada del intendente, Melody Rakauskas, aportó distintas evidencias ante la Justicia.
La exsecretaria privada del intendente, Melody Rakauskas, aportó distintas evidencias ante la Justicia.
El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, está siendo investigado por un presunto abuso sexual tras una denuncia presentada por su exsecretaria privada, Melody Rakauskas. La jueza de instrucción María Fabiana Galetti lo procesó teniendo en cuenta distintas pruebas que la joven aportó a la Justicia.

Entre las evidencias se incluyeron audios, informes psicológicos, y el análisis de las antenas del celular que ubican a Espinoza en el lugar del supuesto incidente. Además, la mujer presentó pruebas para demostrar que el jefe comunal intentó que retirara la denuncia, violando una orden de alejamiento.

Lo más relevante surge de una grabación que la propia denunciante hizo en la oficina de la Municipalidad, donde estaba registrada con un nombre falso. “Grabé mis días en el municipio para comprobar que trabajé, porque me anotaron como María Micucci y estaba en negro. Si no, nadie me iba a creer y no figuro en ningún papel”, dijo en su testimonial.

En uno de esos audios aportados a la fiscalía, se escucha una charla que tuvo con su expareja Gustavo Cilia, amigo de Espinoza y nexo entre Raskaukas y el intendente a la hora de ocupar el puesto de secretaria privada.

En la grabación, la mujer le contó a Cilia lo sucedido, a lo que él le respondió que debía retirar la denuncia. “¿Eso considerás lo mejor? De un tipo que me abusó. Me rompió la camisa, me tiró sobre la cama, me obligaba una y otra vez a bajarme el pantalón, me forcejeó. Me besó sin mi consentimiento. Me tiró en la cama, el tipo es grandote. Es hombre, yo soy una mujer. Me largué a llorar y no podía más”, dijo la joven de 27 años.

También hay otros audios de una conversación que mantuvo con el intendente, en el que ella le dice que tenía que renunciar porque “no iba a aguantar abusos y maltratos”. Además, le mencionó que tenía moretones en las piernas y brazos, que serían producto del forcejeo durante el supuesto abuso.

“Decime quién te hizo eso, quién te maltrató”, le preguntó Espinoza, desconociendo la procedencia, de las marcas, a lo que ella respondió con ironía: “No sé, me habré caído”.

La joven también aportó un chat en donde el intendente le envió un emoji que ella llamó “provocativo”. En su declaración, la mujer dijo que no tiene guardadas conversaciones con él porque “siempre me mandaba mensajes en modo efímero”, se trata de un chat temporal que hace que los mensajes desaparezcan en determinado tiempo.

A su vez, entre la evidencia recabada por la denunciante para demostrar que los hechos realmente ocurrieron, adjuntó una grabación de uno de los encuentros que tuvo con su jefe en el departamento donde habría abusado de ella. Sin embargo, la jueza destacó que no fue relevante para dictar el procesamiento, pero sí para comprobar que Espinoza había estado, por lo menos una vez, en la casa de Rakauskas.

Días antes del supuesto abuso, la denunciante declaró que el intendente le dijo que iría a su casa a cenar. “Fue una imposición como algo decidido por él”, aclaró. “Me intimidó, no tenía opción de decir que no. Terminé aceptando, pero presionada”, dijo en su testimonial.

Ella tenía novio y le avisó que Espinoza se había autoinvitado a comer. “Era su amigo y le refirió que era normal que quisiera cenar con allegadas al trabajo, que solía hacerlo”, aseguran en el documento.

“Esa noche no pasó nada y cenamos normalmente, pero me sentí muy incómoda. A los pocos días, volvió a mi casa. Durante la cena tuve una sensación física extraña. Pensé que me había puesto algo en la bebida. Él me preguntó cosas personales y yo le aclaré que estaba en pareja con su amigo”, relató.

Finalmente, según su declaración, el día 10 de mayo fue la tercera y última vez que cenaron. “Ese día en la Municipalidad el imputado le ordenó que se fuera temprano porque a las 21.00 horas iría a su casa, a lo que agachó la cabeza por sentirse ‘consumida de estrés y presión, porque era una decisión de él, nunca le preguntaba’”, dice el procesamiento fiscal.

Cuando terminaron de comer, siempre en base al relató la víctima, Espinoza le contó que tenía dolores cervicales y de espalda, y le pidió que le haga masajes. Que la víctima le ofreció darle algún calmante muscular, pero él insistió: “No tengas miedo, dale”, le habría dicho, mientras la miraba de manera intimidante. “Se desabotonaba la camisa y me insistía con que no tuviera miedo porque las mujeres de sus amigos para él tenían bigote”, aclaró la denunciante.

El imputado empezó a manosearla mientras le decía: “Quedate tranquila, siempre te tuve ganas. Va a estar todo bien”. Después de eso, Espinoza se habría sacado el pantalón e intentó desnudarla en contra de su voluntad. “Me dijo que se iba, que no me preocupe, pero de una manera amenazante”, añadió la mujer en su denuncia.

Por último, contó que se puso a llorar y le preguntó si la iba a echar, y la respuesta del intendente habría sido: “No, gorda. Esto queda acá entre nosotros. Lo que pasa en el trabajo es cosa del trabajo”. Sin embargo, la última frase que deslizó Espinoza habría sido: “Sos una boluda, no sabes lo que te perdes”.

La mujer hizo la denuncia varios días después del supuesto hecho, a raíz de un mensaje que la hizo “desbordar”. Según contó, el imputado le habría mandado por Telegram un texto que decía: “Cuándo me vas a invitar a cenar de nuevo”. Por eso, pidió una medida cautelar a la Justicia, para evitar que se acerque a ella a menos de 500 metros.

Después de eso, la denunciante volvió a ir a la comisaría para informar que habría recibido mensajes amenazantes de personas allegadas a Espinoza. “Retirá la denuncia y no te va a pasar nada”. También agregó que el propio intendente fue hasta su casa un mes después para decirle que si desistía de la acción penal, le iba a conseguir otro trabajo.

En la declaración, la mujer también mencionó al jefe de Gabinete municipal, Claudio Lentini, quien le dio un documento con una desestimación de la denuncia, para que firme y le entregue al juez de Instrucción.

En el dictado de procesamiento, la jueza Galletti volvió a pedir una restricción de acercamiento y de todo contacto, ya sea física, telefónica o virtualmente, bajo apercibimiento, es decir, que sí incurre de nuevo en la desobediencia, el intendente podría ir preso.

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