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POLÍTICA

Omar Maturano criticó a los sindicalistas dialoguistas y pidió un paro nacional de 48 horas

El secretario general de La Fraternidad cuestionó la modificación de las leyes laborales impulsada por el Gobierno, advirtió sobre los límites al derecho a huelga y cargó contra sectores del sindicalismo "dialoguista". "A mí lo que no me gusta es el tibio", afirmó.

2 de Enero de 2026

Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, fue contra los “sindicalistas muy dialoguistas” y planteó la necesidad de convocar a un paro nacional de 48 horas frente al avance de la reforma laboral en el Congreso.

 

En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el dirigente ferroviario afirmó que el proyecto implica una flexibilización que pone en riesgo derechos constitucionales como la protesta y sostuvo que, ante la falta de respuestas del Gobierno, el sindicalismo no puede ser “tibio”.

 

Omar Maturano es secretario general de La Fraternidad, el sindicato que agrupa a conductores de trenes de la Argentina, cargo en el cual fue reelecto con mandato hasta 2026. Además de su rol en La Fraternidad, encabeza la Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte, desde donde coordina acciones con otros gremios del sector ante la crisis económica y los recortes en el transporte público.

 

“El tema de la reforma laboral yo la considero una flexibilización laboral. Lo que a nosotros nos preocupa verdaderamente de esa reforma es el derecho a la protesta, que está consagrado en la Constitución, o el derecho a la huelga, también consagrado en la Constitución. Después, los otros problemas que plantea esto hacia los trabajadores, como el de tema vacaciones, indemnizaciones o aguinaldos van a tener una solución en la Justicia, como también lo va a tener una solución el tema de la protesta. Y después el tema de la cuota solidaria, a mí no me preocupa porque mi sindicato es el 100% afiliado y se han afiliado ellos, no es que nosotros le imponemos que se afilien” indicó Maturano, y agregó: “A lo que se refiere a qué va a hacer la CGT, ya hay un paso, que fue la movilización. El otro paso es ir a la Justicia. Eso es lo que piensa la CGT en su gran mayoría. Y yo pienso diferente. Yo pienso que, si convocan a sesiones para hablar de la reforma, hay que hacer una gran movilización. Sería el 10 de febrero. Hoy dicen que puede ser el 6 o puede ser antes. El 10 de febrero hay que hacer una gran movilización y al otro día, salga lo que salga, un paro de 48 horas a nivel nacional. Eso es lo que pienso yo. Después veremos lo que dicen los cuerpos orgánicos. Lo que verdaderamente tiene que hacer la CGT, a mi entender, no es lo que digo yo, es convocar a un plenario de secretarios generales antes de que se trate esta reforma de ley. Los secretarios generales de todo el país dirán qué es lo que quieren. Cada uno hará su moción, cada uno su opinión, se escuchará respetando el pensamiento del otro compañero y ahí se decidirá qué es lo que vamos a hacer”.

 

Maturano continuó: “La CGT respondió ya con una marcha. Seguramente la dirigencia debe tener algo pensado que después tendrá que elaborarlo con nosotros y avisarnos si nos gusta o no nos gusta. A mí lo que no me gusta es el tibio. O no nos interesa esto y lo dejamos de lado, o me interesa y voy a fondo. A mí lo que no me gusta es ser tibio, porque a los tibios los vomita Dios, así que tibio no quiero ser. O soy caliente o soy frío y listo. Tampoco podemos andar rogándole a los gobernadores, a los diputados, a los senadores. ¿Cómo vamos a andar rogándoles? Hay personas que no sé si tienen el secundario. Yo, gracias a Dios, no tengo el secundario, pero digo que no lo tengo. Hay personas que no tienen secundario y quieren reformar una ley laboral, y se pelean entre ellos. Nosotros nos peleamos menos que ellos. Y aparte, son personas sin códigos, sin ética, porque cuando vuelvan a sus pueblos a esos hay que escupirlos. Los gobernadores arreglan con la plata que les deben, que es de ellos. No les interesa si el tren llegó a Córdoba, si llegó a Tucumán, si llegó a Corrientes. Lo único que les interesa es ver si pueden pagar los sueldos provinciales, que no tengamos movida en la provincia, pedirle la plata al Estado. Y si no, sacar, como hacían hace ocho años atrás, cuando a los trabajadores que cobraban menos les sacaban Impuesto a las Ganancias y con eso se beneficiaban los gobernadores de afuera y hacían obra. Ahora no pueden hacer obra porque el Impuesto a las Ganancias casi dejó de existir para los trabajadores, porque los sueldos están congelados. Ahora tenemos los sueldos congelados o nos dan el 1,5% de aumento de paritaria. Más de eso no nos dan. Y la inflación es 2,5%. Son unos mentirosos. Dicen que bajó la pobreza. Dicen que hay más trabajo, mienten. Que el dólar está todo bien. "Comprá, boludo", dicen. ¿Qué se creen estos tipos? ¿Se creen cancheros? ¿Qué les pasa? ¿O viven en otro mundo? Seguramente viven en otro mundo y hay que dejarlos que sigan viviendo en otro mundo”.

 

“Lo que pasa es que el pueblo tampoco se puede quedar de brazos cruzados. Yo creo en la paz social y todos queremos una paz social, pero esa paz social la tenemos que conservar de ambos lados, de los que gobiernan y de los que somos gobernados. Tenemos que tratar de conciliar muchas cosas. No es acá de guapo que nos vengan a imponer cosas y nos quieran llevar, que no creo, a trabajar 12 horas, horas de banco, cuando te doy las vacaciones cuando yo quiero. Todas esas cosas me parece que van a ser imposibles de que algún trabajador las pueda votar. Pero como en el Congreso y en el Senado el 70% nunca fue trabajador, seguramente las van a votar”, finalizó el sindicalista.

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