ECONOMÍA
Con Milei, el colectivo en el AMBA subió 1.545% y el ajuste ya se mide en menos pasajeros
Las tarifas crecieron muy por encima de los salarios y el uso del transporte cayó en colectivos, trenes y subtes. Informes advierten que el recorte de subsidios trasladó el costo del sistema al bolsillo de los usuarios.
27 de Mayo de 2026
El aumento del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires dejó de ser una discusión técnica sobre subsidios para convertirse en un problema cotidiano para millones de usuarios que cruzan todos los días el conurbano, la Ciudad y los corredores ferroviarios para trabajar, estudiar o atender cuestiones de salud.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, los boletos de colectivos, trenes y subtes acumulan subas que llegan hasta el 1.668%, mientras la inflación acumulada entre diciembre de 2023 y abril de 2026 fue del 303,5%.
El dato surge de informes elaborados por el Centro de Economía
En ese período, las tarifas crecieron entre tres y doce veces más que los ingresos de trabajadores, jubilados y beneficiarios de programas sociales.
El subte fue el servicio que más se encareció en términos nominales. El boleto pasó de $80 a $1.414 entre noviembre de 2023 y abril de 2026, una suba del 1.668%, equivalente a un incremento real del 337% por encima de la inflación acumulada.
En colectivos, el salto también fue fuerte: en la provincia de Buenos Aires el boleto aumentó 1.545% según CEPA, mientras que el informe de CEDAF ubica el alza del colectivo bonaerense de 0 a 3 kilómetros en 1.576%. Las líneas de jurisdicción nacional acumularon subas de entre 1.221% y 1.246%, según los relevamientos.
En trenes, el incremento nominal fue menor, aunque también quedó por arriba de la inflación. El pasaje mínimo pasó de $33,29 a $280 entre noviembre de 2023 y abril de 2026, con una suba real del 119%.
Desde mayo de 2026, además, la tarifa volvió a actualizarse hasta $330, tras una suba inicial del 18% dispuesta por la Secretaría de Transporte de la Nación, encabezada por Mariano Plencovich. El cronograma oficial prevé nuevos ajustes hasta septiembre y llevaría el boleto mínimo ferroviario a $530.
El deterioro aparece con más crudeza cuando se lo compara con los ingresos. Mientras las tarifas treparon hasta 17 veces, los salarios crecieron bastante menos: el sector registrado aumentó cerca del 240% desde noviembre de 2023, la mediana del SIPA acumuló 270%, el Salario Mínimo, Vital y Móvil subió 145% según CEDAF y 129% según CEPA, y los docentes universitarios apenas registraron un incremento del 130%.
La jubilación mínima con bono subió 260% y la AUH, 700%, todavía por debajo del menor incremento tarifario informado para el período.
CEPA advirtió que un trabajador que cobra el salario mínimo y combina colectivo y subte destinaba en diciembre de 2023 el 2,6% de su sueldo al transporte. En abril de 2026, esa proporción escaló al 17,3%. El SMVM pasó de $156.000 a $357.800, una mejora nominal que no alcanzó para compensar la inflación acumulada y que implicó una pérdida real cercana al 43%.
CEDAF, por su parte, calculó que un traslado mensual compuesto por tren Roca, sección 2, más colectivo nacional, ida y vuelta durante 20 días hábiles con SUBE registrada, llega a $34.193. En ese esquema, un trabajador estatal, metalúrgico o de la construcción pasó de destinar cerca del 1% de su salario al transporte diario a alrededor del 4%. En docentes universitarios, el peso subió del 1% al 6%.
La comparación en cantidad de boletos muestra el mismo retroceso. Los estatales nacionales pasaron de poder comprar 5.828 boletos a 1.090; en Comercio, de 7.642 a 1.713; en Construcción, de 4.172 a 1.112; en Metalúrgicos, de 4.752 a 1.190. Entre docentes universitarios, la caída fue de 5.935 a 893 boletos, un retroceso del 85%.
El impacto también se mide en la calle. Según el informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor, entre abril de 2025 y abril de 2026 hubo 21% menos de venta de pasajes de lunes a viernes en colectivos del AMBA y las frecuencias bajaron 19%.
En trenes, datos de la CNRT muestran que la cantidad de pasajeros del primer trimestre de 2026 cayó 14,4% frente al mismo período de 2025, que ya había retrocedido 10,2% contra el año previo. En febrero de 2026, CEPA registró una caída total de pasajeros del 12,9% interanual, con bajas del 23,6% en trenes y del 11,7% en colectivos.
En el subte, el Centro de Estudios Metropolitanos relevó que en 2025 se transportó apenas el 59% del volumen de pasajeros de 2019 y que la demanda siguió por debajo de 2024 y 2023. Para el CEM, se trata del sistema de transporte público con peor recuperación relativa de la región.
En paralelo, el Gobierno nacional recortó subsidios. Según CEDAF, entre el primer bimestre de 2026 y el mismo período de 2023, los aportes retrocedieron 49% en términos reales; solo contra 2025, la baja fue del 27%. CEPA también alertó sobre una reducción real del 17,5% en el presupuesto destinado al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte para 2026.
Mientras tanto, la provincia de Buenos Aires busca sostener herramientas para amortiguar el golpe. El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, aseguró que la gestión de Axel Kicillof hará “un gran esfuerzo” para mantener el boleto estudiantil y los 45 viajes mensuales gratuitos para estudiantes universitarios y terciarios.
Según precisó, el beneficio alcanza a casi un millón de bonaerenses. “Lo estamos asegurando realmente con mucho esfuerzo”, afirmó, y lo definió como “un derecho”.
Bianco contó que autoridades universitarias y centros de estudiantes le transmitieron que algunos jóvenes concentran materias en un solo día para pagar menos viajes. “Había chicos que cursaban de 9 de la mañana a 11 de la noche todas las materias que podían meter en el cuatrimestre para pagar un solo boleto”, describió. “Muchas veces no comían durante todo el día y estaban solo con mate”.
También el Ministerio de Transporte bonaerense, a cargo de Martín Marinucci, realiza entrega de Pases Libres Multimodales en los distritos, para personas con discapacidad, trasplantadas o en lista de espera de trasplante.
“Hay que tener sensibilidad en la gestión para mejorar la vida de nuestros vecinos”, sostuvo Marinucci. “En una época donde la hostilidad parece moneda corriente, en la Provincia de Buenos Aires demostramos que hay otra manera de gestionar, cerca de cada vecino que lo necesita”.
