POLÍTICA
El abadismo busca adelantar las elecciones partidarias de la UCR bonaerense a abril
El sector de Maximiliano Abad evalúa adelantar las elecciones de la UCR bonaerense para abril. Los objetivos de esa estrategia.
5 de Enero de 2026
Cuando todo parecía calmo en la Unión Cívica Radical (UCR) bonaerense tras los cortocircuitos de fin de año, desde el abadismo hicieron trascender que analizan adelantar las elecciones partidarias de septiembre a abril para “no perder ventaja” contra el peronismo, que tendrá sus comicios el 15 de marzo.
Entre las razones que dieron desde el sector que responde al senador nacional y extitular de la UCR bonaerense, Maximiliano Abad, para pedir el adelantamiento de las votaciones, se encuentra la posibilidad de explorar posibles candidatos para 2027 y de fortalecer el partido, que viene golpeado por el escándalo de las pasadas elecciones.
Según el calendario que definieron las partes que componen la UCR bonaerense, el 10 de junio se realizará la convocatoria formal a las elecciones; el 7 de agosto será el cierre del plazo para la presentación de listas para delegados al Comité Nacional, delegados a la Convención Nacional, delegados a la Convención Provincial, autoridades del Comité Provincia y de los Comités de Distrito; y el 6 de septiembre ocurrirán los comicios.
Según evalúa Abad, si las votaciones ocurriesen en septiembre el radicalismo recién podría pensar en candidatos presidenciales o bonaerenses en octubre. Todo esto, entendiendo que la UCR bonaerense vive momentos de desunión y de falta de acuerdos, algo que afloró en el último proceso electoral.
En rigor, durante los comicios provinciales los conductores provisorios de la UCR bonaerense hasta las elecciones partidarias, Miguel Fernández y Pablo Domenichini, apuraron el armado de centro “Somos Buenos Aires”, con el que reunió a vecinalistas, lilitos y macristas alejados del acuerdo con La Libertad Avanza.
Sin embargo, no todos se adecuaron a esa estrategia electoral. El propio Abad decidió no apoyarla, varios dirigentes optaron por volcarse al armado de Nuevos Aires y algunos directamente no se involucraron en los comicios. Eso terminó por desembocar en que Somos Buenos Aires saque un magro 5,25%, que se tradujo en dos bancas en Diputados y dos en el Senado.
En las elecciones nacionales la situación tampoco fue distinta. Mientras que los gobernadores promovieron un nuevo armado de centro llamado Provincias Unidas, algunos radicales decidieron desoír a los mandatarios provinciales y se aliaron con la Coalición Cívica. Ni uno ni el otro tuvieron éxito, ya que fueron pisoteados por la polarización entre el peronismo y los libertarios.
En cuanto a la Legislatura, la UCR bonaerense acentuó su división. En la Cámara de Diputados, el abadismo sufrió pérdidas gracias al recambio electoral y solo se quedó con tres miembros: el titular de bloque, Diego Garciarena, la monzoísta Silvina Vaccarezza, y el exmiembro de Somos, Matías Civale, que se unió a la bancada debido a que se había quedado sin ningún compañero de bloque.
Por el otro lado, se conformó el bloque UCR – Unión Cívica Radical, que responde directamente a Miguel Fernández, es decir la actual conducción del Partido Centenario. En este espacio se encuentran los dos diputados Valentín Miranda y Alejandra Lordén (exabadismo), que quedaron disconformes con las alianzas tejidas por Abad, y la flamante legisladora Priscila Minnaard.
En el Senado, el radicalismo pasó de tener 8 legisladores a contar solo con Nerina Neumann, que tiene mandato hasta 2027, y Natalia Quintana, quien pasó a formar un bloque de centro llamado “Hechos-UCR Identidad”, integrado por el exPRO, Marcelo Leguizamón, y la passaglista Emilia Subiza. En este sentido, la UCR quedó reducida a una mínima parte de lo que alguna vez fue en la Cámara alta.
