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ECONOMÍA

Siete meses de caída del empleo registrado

Los datos del SIPA muestran nuevas bajas en el sector privado y estatal, con fuerte impacto en industria y construcción y un repunte del monotributo como vía de escape.

12 de Febrero de 2026

El empleo asalariado registrado volvió a mostrar señales de deterioro en noviembre, según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En la antesala del debate por la reforma laboral en el Senado, el informe oficial confirmó que el mercado de trabajo atraviesa su séptimo mes consecutivo de caída, con niveles que no se veían desde mediados de 2022.

 

De acuerdo a la información difundida por la Secretaría de Trabajo, el total de asalariados formales volvió a retroceder pese a haber quedado atrás la incertidumbre electoral, lo que refuerza la preocupación por la dinámica del empleo durante la actual gestión.

 

En noviembre se destruyeron 23.400 puestos de trabajo asalariados, según el SIPA. La mayor parte de la pérdida se concentró en el sector privado, que eliminó 13.100 empleos, mientras que el Estado redujo su dotación en 13.000 trabajadores. El único segmento que mostró un leve crecimiento fue el empleo en casas particulares, con 2.700 incorporaciones.

 

Con este nuevo retroceso, el empleo registrado acumuló siete meses consecutivos de caída, una secuencia que llevó el nivel actual a los valores más bajos desde junio de 2022.

 

Desde la asunción de Javier Milei, el SIPA contabiliza una pérdida total de 294.400 puestos de trabajo asalariados. El detalle muestra un ajuste extendido en todos los segmentos del empleo formal: 192.300 empleos privados menos; 79.600 puestos en el sector público; y 22.400 trabajadores menos en casas particulares.

 

En conjunto, el sistema registra 10.011.000 asalariados, confirmando una contracción sostenida del empleo formal en los primeros dos años de la actual administración.

 

El deterioro del empleo tuvo un fuerte sesgo sectorial. Según el SIPA, la construcción y la industria manufacturera concentraron la mayor parte de la destrucción laboral, con una pérdida combinada de 126.400 puestos.

 

Mientras la construcción mostró una desaceleración en su ritmo de caída en los últimos meses, la industria continuó acumulando bajas, con retrocesos marcados en ramas como: textil, confecciones, cuero y calzado; metalmecánica: e industria automotriz.

 

En particular, el sector textil alcanzó en noviembre de 2025 su nivel de empleo más bajo desde que se inició la serie histórica en 2009, un dato que refleja la profundidad del ajuste en el entramado industrial.

 

Como contracara de la caída del empleo formal, el SIPA volvió a registrar un crecimiento del trabajo independiente. En noviembre, la pérdida de 17.000 asalariados privados fue parcialmente compensada por el aumento del monotributo, que sumó 6.800 nuevos aportantes, además de un leve crecimiento del trabajo autónomo y en casas particulares.

 

En los últimos dos años, monotributistas y autónomos acumularon un incremento de 137.400 personas, una dinámica que, según los especialistas, refleja un proceso de mayor precarización laboral, sin lograr compensar la destrucción del empleo registrado.

 

El SIPA también confirma que la destrucción neta de empleo comenzó a consolidarse a partir de septiembre de 2023, con una aceleración durante el primer trimestre de 2024. Tras una breve estabilización, la tendencia volvió a tornarse negativa en la segunda mitad de 2025.

 

Entre junio y noviembre del último año, el empleo asalariado privado acumuló una pérdida de 88.000 puestos, impulsada principalmente por desvinculaciones en empresas medianas y grandes de la industria y el comercio.

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