POLÍTICA
Fuerte crítica de la Iglesia al Gobierno: “Vivimos una época con una creciente tendencia al autoritarismo”
En un documento por el 24 de Marzo, la Conferencia Episcopal Argentina el nivel de polarización política y la exclusión social.
19 de Marzo de 2026
En la antesala de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Iglesia católica difundió una declaración con críticas al Gobierno tras advertir sobre “una creciente tendencia al autoritarismo” y alertar por el avance de “una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil”.
El documento, titulado “‘Nunca más’ a la violencia de la dictadura y ‘siempre más’ a una democracia justa”, repudió el terrorismo de Estado y reclamó un compromiso real con la memoria, la autocrítica y la fraternidad. “La tragedia del terrorismo de Estado se prolongó por siete largos años hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente recuperamos la democracia”, recordaron los obispos.
En uno de los tramos más álgidos, la Iglesia consideró “clave recordar que la verdadera libertad va de la mano con la fraternidad y con una efectiva igualdad que permite a todos vivir con dignidad”. Y advirtió: “Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. Un tiempo en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles”.
El mensaje de los obispos cerró con una exhortación a “desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias”. Y reclamaron “recuperar el diálogo sincero, desinteresado y honesto al servicio de una verdadera amistad social”.
Críticas al discurso político y llamado al diálogo
Sin nombrarlo, la Iglesia apuntó al tono de los discursos de Milei y a las peleas entre oficialismo y oposición. “¡Del insulto de cada día al que piensa distinto, líbranos, Señor! Se torna peligroso acentuar la culpa ajena para proclamar la propia inocencia y justificar una agresión indeterminada”, advirtieron.
Los obispos reclamaron “renunciar a todo tipo de violencia, sabiendo que su espiral comienza con el discurso y escala hacia la acción”. Y remarcaron: “No podemos naturalizar la violencia en las redes sociales, en nuestros barrios, en el Congreso de la Nación”.
La declaración citó al papa Francisco y su encíclica Fratelli Tutti para advertir sobre el riesgo de “dar vuelta la página” y olvidar el pasado. “¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa”, remarcaron.
“El dolor de los familiares que enfrentan la muerte violenta de un hijo o pariente se multiplica si se trata de un ‘desaparecido’”, señalaron, y pidieron una autocrítica tanto de la sociedad como de la propia Iglesia.
Democracia, derechos humanos y exclusión social
Para los obispos, “la libertad para una Nación nunca se construye por la vía de la violencia y la violación de los derechos humanos”. Y advirtieron que la democracia “se envilece cuando deja a alguien afuera, cuando no protege a niñas, niños, adolescentes y jóvenes de la amenaza del consumo problemático y el tráfico de personas”.
“Una democracia justa no puede ser indiferente a las necesidades básicas de la canasta familiar y al deterioro creciente del trabajo digno”, subrayaron. En ese sentido, reclamaron que el trabajo sea “uno de los ejes centrales de la cuestión social”, porque “aporta dignidad y permite que cada ciudadano ‘ponga el hombro’ en la construcción de una patria de hermanas y hermanos”.
